Quiero que me trates suavemente (II)

Ya había pasado casi año y medio del fatal accidente, y en mes de Julio era el aniversario del Flaco, de su Guapo como ella lo llamaba. Trataba de la manera mas madura llevar esta situación, – Estaba completamente enamorado de ella, de La Bonita. Había aprendido con el tiempo a sobre llevar sus caídas, ayudarla a levantarse y seguir adelante aunque por eso me llevara un par de rodillas raspadas y sangradas. Pero el Ángel que llevaba en su corazón era lo que mas hacia que me sintiera desconcertado, por una parte lo hermosa que era y por otra parte que no tenia el 100% de su cariño. Créanme, era muy difícil competir con un muerto, pero aún así estaba completamente seguro que antes del evento fatal yo ya había entrado en su corazón y sabía que continuaba en un huequito.

No quiero soñar mil
veces la mismas cosas,
ni contemplarlas sabiamente.
Quiero que me trates suavemente

La letra de la canción daba vueltas y vueltas en mi cabeza siempre en ese momento. Era vivir al 50%, es complicado explicarlo pero si lo vemos desde una tercera perspectiva se veía sencillo. Mientras en mi familia era bien recibida y querida ya que era ‘Mi Novia’, por otro lado era complicado para la suya que supiera que tenía novio. -Es como una burbuja Wicho- me decía –Contigo estoy dentro de esa burbuja y soy feliz, pero cuando salgo de ella y veo mi realidad se que no estoy bien- Y sus ojos lloraban y lloraban como tejas de zaguán en pleno septiembre, y no se cansaba de acurrucarse y llorar en mi pecho.

Un Diciembre me dijo que iría a su terapia, que hablaría con su psicóloga y le platicaría de lo nuestro. Esperaría esa noche de mi regreso de un tokin para decirme como se sentiría después de su terapia. Me dijo que las cosas no habían cambiado mucho, que seguía confundida y que deseaba seguir esperando hasta sentirse mejor. Sabia y pasaba por mi cabeza que el mes de Enero se acercaba y deseaba mantener ese luto por respeto a él, al cual yo accedí a su decisión y decidí darle un tiempo, como ella lo pidió. Llegó el aniversario luctuoso, por atención y respeto asistí a la misa aunque nunca me acerque y decidí estar en la puerta. La salude es verdad, pero siguió sin suceder algo, solo que los 5 minutos incómodos en compañía de sus amigos.

Febrero llegaba y mi cumpleaños estaba por terminar, eran las 10:30 pm y me daba cuenta que no se había acordado de mí. Me llego un mensaje de ella para preguntar no se que tontería, me alegré y cínicamente le preguntaba si no olvidaba algo, y respondió diciendo no acordarse. Al día siguiente era sábado y tenía otra tocada a las 7 pm, me invitaron a comer e iba de regreso a casa cuando recibí una llamada, era ella y deseaba verme. Su voz era diferente, contenta y con una necesidad extraña que nos viéramos. Le dije que no podía ya que la tarde la ocuparía para instalar todo el equipo para el evento, ella insistió para vernos solo unos minutos y fue en Parque Hidalgo la cita. La sorpresa: ella hermos y de falda como me gustaba. Ojos vendados, -¡AH! Traigo coche- ella maneja, había estado aprendiendo cuando le prestaba el Clio. Y fue uno de los días mas importante de mi vida, ella hermosa y un lugar arreglado especialmente para mí y mi pequeño pastel. Fue un año increíble estar a su lado todo ese tiempo, y a partir de ahí sentía que estaba mucho mejor.

¿Que ocurrió después? Para que lo cuento, prefiero mantener esos bellos recuerdos y olvidarme por completo de como la perdí. Creo que necesitaba que pasaran ya 10 años, para por primera vez contar lo importante que fue en mi vida. ¿Que ha sido de ella? Casada, con una hermosa familia y bendecida en todos los aspectos.

¿Y porque “trátame suavemente”? Porque viví plenamente cada una de las líneas de esa canción escrita de Daniel Melero e interpretada por el maestro Gustavo Cerati quien marcó el sonido que pasa por mi cabeza.

Alguien me a dicho que la soledad
se esconde tras tus ojos,
y que tu blusa atora sentimientos, que respiras
tenes que comprender
que no puse tus miedos
donde estan guardados,
y que no podre quitartelos
si al hacerlo me desgarras.

No quiero soñar
mil veces la mismas cosas
ni contemplarlas sabiamente
quiero que me trates suavemente.

Te comportas de acuerdo
con lo que te dicta cada momento
y esta inconstancia, no es algo heroico
es mas bien algo enfermo.

No quiero soñar
mil veces las mismas cosas
ni contemplarlas sabiamente
quiero que me trates suavemente.

No quiero soñar
mil veces las mismas cosas
ni contemplarlas sabiamente
quiero que me trates suavemente
quiero que me trates suavemente
quiero que me trates suavemente
suavemente, suavemente
Suavemente

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wichosaenz

Cinefilo y amante del buen Blues, armoniquista frustado más sucio que Junnior Wells. Pago mi renta con un poco de blues, ¿alcanzará para las entradas al cine?

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