El simpático amigo del bastón (III)

Estoico y sonriente se le ve dos o tres veces por semana muy temprano esperando en la esquina de ese bulevar a mi simpático amigo,  con una voz delgada así como su figura te regala una sonrisa mientras te pide una moneda. El ignorarlo está de menos, el dársela está de más ya que te llena de bendiciones por algo que para él puede ser el sustento de su día a día. En diciembre, lo verás con una capa de rey mago y su inconfundible gorro cubriendo su orejas, muy abrigado con bufanda y siempre, lo que es de siempre su bastón en mano que recorre a lo mucho 10 metros por la calle dejando atrás su pie mientras que el otro se adelanta a la par del bastón. Alguna vez mi madre me dijo que nunca faltara la caridad para los ancianos, quienes ya después son abandonados sin ayuda pero a mi simpático amigo solo lo veo así, como un personaje más de un pequeño viaje o trayecto de mi día a día.