Historia de un Chaman (Parte 4: Sueños)

SueñosTodavía no era de mañana y escuchaba un golpeteo constante que hizo que despertara somnoliento. Algunas veces trataba de ubicar el sonido pero sabía que todavía estaba muy dormido para ubicarlo. La molestia de haberme quitado el sueño, me dio a la tediosa tarea de levantarme y buscar el ruido, como la molesta decisión de levantarse a matar un mosquito que está zumbando por tu oreja toda la noche.

Me dirigí al cuarto de mis hermanas donde su ventana daba a la calle y cual fuera mi sorpresa estar cara a cara en la ventana con el hermano Gaeta, con una sonrisa de de oreja a oreja. Di un salto hacia atrás y mi corazón comenzó a palpitar rápidamente por la impresión de ver alguien suspendido varios metros, ya que la habitación estaba en un segundo piso.

Voltee a ver las camas de mis hermanas y estaban vacías, y en ese momento mi reacción fue también mirar la palma de mis manos, sabia y estaba consciente que seguía dormido y soñando.

Un ejercicio aprendido por un amigo sobre el control de tus sueños, es tomar conciencia de que estas soñando. La posibilidad de recordar lo que soñaste dentro de los primeros 45 minutos de sueño es vital, ya que científicamente estos minutos el cerebro llega a un sueño total y profundo. Entonces, comenzar a hacer ejercicios dentro de tu sueño es importante para lograr ese control. Cuando era un niño deseaba con ansias quedar dormido porque quería soñar así es, soñar y dejarme llevar por la aventura de mis sueños.

En ciertas ocasiones era despertado y de forma consciente decidía regresar a mi sueño de nuevo y continuar divirtiendo. Eso me dio la pauta para saber que podía tener el control de ellos. Así pues, si queremos realizar algunos ejercicios es importante todas las mañanas al despertar recordar o sentir lo que soñamos, aunque sea un fragmento. Y lo mas importante de ese recuerdo sean detalles como, si era a colores, blanco y negro o tono sepia etc. Para las personas que hablamos dos idiomas como español nativo e ingles aprendido posteriormente, recordar si nuestra conversación fue en el otro idioma.

Creo que una siguiente etapa es lograr ver la palma de nuestras manos, con esto nos nos damos cuenta que no somos un ente volando en el sueño, sino realmente nuestro físico este por completo está ahí. Lo siguiente no lo he logrado pero se dice: Que puede uno darse cuenta en que momento estamos entrando en el sueño y comenzamos a soñar, ese limite es importante para el brinco a soñar y mantener conciencia de que está ocurriendo.

Y por último aunque creíble o no, es poder entrar en el sueño de otras personas y conversar con ellas. Y ya despiertos o en un plano real, preguntarle a la persona si recuerda haber platicado con contigo en algun sueño.

Soñar volandoEn un instante me encontraba en el balcón de la casa, pero sentía que carecía de cuerpo y mi cabeza como un simple melón o maceta estaba posado sobre el balcón. Y de pronto volé; volé hacia el cerro rumbo al santuario. Veía debajo de mí pasar los estacionamientos, la calle Antillon, el Santuario y me dirigía hacia el cerro de Bellavista. Baje por lo que conocemos la gente del barrio la denominada “La selvita”, que era un pequeño parque encima de la estación de bomberos en la calle Apolo; aunque veia a lo lejos el Parque Hidalgo di vuelta a mi derecha y mantenía mi vuelo por la calzada de Guadalupe.

Y ahí me detuve, estaba parado sobre unos cables y veía aves conmigo posados en los cables también. No entiendo como en mi sueño sabia que el hermano Gaeta se mantenía conmigo, porque de alguna forma sentía su presencia.

De pronto: -¡PUM!- Un disparo y cayo una lechuza. Un señor corrió hacia una esquina a ver que había caído, y era una mujer herida que sangraba del vientre o de un costado. La mujer le ofrecía una hoya con monedas de oro al hombre que se acerco, y este aceptaba la hoya con tal que la dejara ir. Llegaron mas personas corriendo y una de estas traía la escopeta y le gritaban a la persona que no hiciera caso. La mujer constantemente volteaba hacia la otra esquina,como tratando de pedirle a alguien que le ayudara y de igual manera volteaba hacia nosotros, como apenada de haber caído y haber sido presa fácil.

Así pues la mujer dio un gran salto, como si tuviera un cable amarrado y brinco casi 50 metros de altura, por encima de la cuadra y del centro medico tambien. El hombre dio un gran grito de terror al ver eso y cual fuera la sorpresa para mi ver que su cabeza comenzaba a ponerse blanca, es decir su cabello fue tomando una blancura canosa. Todos volamos de repente al grito de las aves, pero ahora ya podía ver que mi cuerpo estaba completo. Ahora corría por las calles del centro y llevaba una inercia que no podio a detener, entonces al llegar a una esquina di un salto pensando que iba a estrellarme con una pared y salí volando a baja altura, como si no hubiera gravedad.

Estaba todo fuera de control y en ese momento desperté.

La hora de la Sonora Santanera había iniciado, mis papás escuchaban todas las mañanas en radio AM en su consola Stromberg-Carlson. Estaba muy sensible al sueño, ya que todavía tenia la sensación de mis piernas en el vuelo. En la noche decidí ir a visitar a mi amigo Ismael, que en ese entonces vendía papas fritas fuera de su casa por calzada de Guadalupe. El cazo michoacano que tenia de casi 20 litros de aceite era usado para freír las papas que cortaba a buen detalle.

Esa noche el aceite no había salido bueno, ya que las papas salían muy correosas y no con la fritura que siempre se caracterizaba, así que no pude disfrutar de una papa inflada al freírse y acompañarla con salsa maga. Su hermano Baltasar regreso de echar reja y se quedo a cotorrear con nosotros. No recuerdo como nos llevo la platica pero comento que su abuelo contaba historias de que arriba de la calzada, por calle Pablo de Anda había brujas, llegando a la esquina donde daba lo que llamábamos La Selvita, y que su abuelo junto con otras personas las casaban de noche, ya que siempre que veían una lechuza u otra ave diferente sabían que era una bruja.

Ya casi al llegar la hora para recoger su puesto de papas llegó el hermano Gaeta junto con otras chicas del grupo de misiones (que por cierto estaban muy feas), y llegaron a comprar papas. Ismael comentó que el aceite estaba mal y que no saldría completamente fritas, el hermano dio vueltas en sentido contrario del reloj su dedo sobre el cazo y las papas comenzaron a salir fritas de nuevo.

Cuando mire al hermano, volví a recordar muchos de los detalles de mi sueño de la noche anterior y la sensación de mis piernas en el vuelo.

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wichosaenz

Cinefilo y amante del buen Blues, armoniquista frustado más sucio que Junnior Wells. Pago mi renta con un poco de blues, ¿alcanzará para las entradas al cine?

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