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Historia de un Chaman (Parte 1: Hermano Gaeta)

Historias de un ChamanEra casi las 9 pm y me apuraba por llegar al grupo del Santuario de Guadalupe, como todos los lunes había reunión en la casa de ejercicios. La dinámica la tenia dominada, en cuanto llegaba a casa de la escuela un taco o torta era bueno para cenar y salir corriendo rumbo a la reunión.

La verdad, mas que el gusto de estar en un grupo de apostolado era la inquietud de ver a tus amigos del barrio y chicas nuevas que eran llevadas por las ya conocidas.

¿Quien pensaría que esa noche comenzaría a vivir esa Historia de un Chaman?

Melancolia

Melancolía

Melancolía

Hace un par de días estuve leyendo el blog de una amiga que publicó un post llamado Efemérides, donde hacia una remembranza sobre una fecha en especial cuando ocurrieron importantes acontecimientos de su vida. El pasado 12 de Diciembre decidí ir a dar gracias por lo acontecido en este 2009, y como tal me encamine al Santuario de Guadalupe. Sabía que estaría llena la calle y los alrededores al templo por lo que decidí dejar mi coche en un estacionamiento frente a mi antigua secundaria ET1.

Historia de un Chaman (Parte 3: Un viaje al pasado)

Historias de un ChamanPara 1992 en mi barrio se organizaron algo que llamaron misiones juveniles, organizadas por no sé quien pero consistía en organizar una semana de platicas en las calles más conflictivas de la zona, invitando a jóvenes con problemas de drogadicción y de violencia.

Las calles que recuerdo el haber estado una semana completa fueron Pablo de Anda, La Rivera y Luis Moya.

En esta última a la vuelta de mi casa guardaba un significado especial, ya que desde mi niñez fue un TABU al pasar por ahí; siempre fue una calle llena donde imperaba la violencia. Para mi fue como un viaje al pasado regresar a esas calles, volver  sentir ese sentimiento de que estaba haciendo algo prohibido.

Historia de un Chaman (Parte 2: El corazón y el armadillo)

El día miéEl corazón y el armadillorcoles era el más esperado por mi con ansias, fuera de lo común era ir en día diferente al santuario, no recuerdo como me enteré que el hermano Gaeta había arreglado una habitación en el palomar de la casa de ejercicios, y que se reunían para platicar y para orar.

Entre los presentes éramos solo tres personas, Jordano era de quien recuerdo bien y Teresa Cornejo, una chica muy linda pero exageraba en ser tan beata y seria; poco a poco se fueron integrando uno que otro.